Sólo puedo escuchar el tic tac del reloj


El vestido ronronea por mi piel,
y baja suave, evaporando los besos ajustados
a este cuerpo cansado.
Desabrocho el brassiere anclado a mi pecho;
cierro los ojos.

Abro mis brazos, hablo por dentro.
Desabotono cada recuerdo
tatuado a mi espalda
y sembrado en mi vientre.
El tiempo pasa tallando mis manos,
razgando mi rostro.

Grito, y sólo puedo escuchar
el tic tac del reloj
envenando mis horas,
enmudenciendo mi lengua,
y desnudándome otra vez
frente al espejo de mis memorias.










0

A la intemperie



Hay un mundo incinerado 
de recuerdos constantes, 
sobre flores y ladrillos al anochecer 
que arden 
bajo mi piel y dentro de mis ojos. 
Y vuelvo a tener cinco años, 
con una nariz de botón 
y choronguitos curiosos, 
para adentrarme en el 
calor que me trae esta noche, 
con respuestas polvorientas, arcillosas 
al tacto de mis pies. 
Con despedidas y sin lunas 
hacia la playa de mi cuna  
camino sin tacones; sólo con alas, 
para rozar las olas con mis manos 
y arrullarme el aire aquel,  
que tengo en el nombre, teñido en la ropa 
y en cada suspiro de libertad.








0

Letras a un extraño sentimiento.


Te extraño, extraño
cuando me soplas un beso
en la mejilla, que no espero.
Cuando te siento desde lejos
dibujando mi espalda de colibrí.

Y llena de luna me transformo
bajo el cielo azul añil,
corto mi traje de algodón
para cubrirte a ti también
y ser a la vez, el velo traslύcido
del la luz.

Te extraño, extraño.
Porque hay voces que cantan por ti,
y llegas susurrándome al oído
secretos de tertulias eternas,
vividas, recordadas y olvidadas;
revividas en este instante,
en el que te extraño.

Y las páginas se vuelan
hasta que borran el rastro,
pero de tus manos aύn queda huella.
El aire sopla a tu favor en mi corazón vivo.
Mi vientre, sacudido de temblores, llora,
porque ha vivido en tu ausencia.

Te extraño, extraño
de voces lejanas, que abriste
de improvisto todas mis puertas y ventanas,
para luego irte recostándote
en mis horizontes
que extraño y que sólo puedo ver,
cuando te extraño, extraño.






1

Continua despedida


Las historias del mar rizan mis cabellos.
El aire crea grietas en los muros
con sus pasos y tu nombre.
Las palmas bailan su propio ritmo
y mis caderas inventan el suyo propio.

Mientras, la traslucencia de mi ropa se enfrenta
a la luz que emana de tu voz,
y basta un segundo de tu palabra para quedarme,
creando flores de origami
coloreadas por mis labios escarlata.

Así, las noches van despertando
a miles de libélulas cosquillosas
que se espantan al amanecer,
dejando papelitos calcinados de recuerdos,
entre tus manos y las mías.

Te busco para escapar
de tu asalto a mi cintura, de tus besos a mi cuello.
Sin pensarlo te quedas en mis ojos
y te veo perplejo ante mi verdor
de esperanza sonriente.

Pero me voy, porque nunca he llegado
al naufragio doloroso de tu pecho,
por eso desde lejos lanzo
flores perfumadas
sin saber si estás o no.






1

Frío en las copas


El frío mañanero, que colgaba enamorado de las frondosas ramas de aquél árbol, se desprendía de los pétalos de flores. Y el frío veía despertar a Carmen todos los días, con su cabello dormido en sus mejillas y soles abriéndose en esa sonrisa, capaz de inspirar a los pájaros.

Los caballos, llenos de pintas y pasiones dejaban correr su pelo en el viento, que siempre, soplaba desde el sur. Enamorada de ese galopar, se fue creando en su corazón una sofocante energía que abatía las marejadas del frío. Y ella corría entre risas y piedras, observando un cielo lleno de sorpresas y misterios. Mientras Carmen mordía frutas de todos los colores y sabores, esperando que el jugo no se enamorara de su ropa, no sospechaba que los sueños buenos y malos rondaban en el aire. Andaba sola, pero bien acompañada de cerezos y nogales. Carmen caminaba cinco kilómetros hasta llegar a la escuela, en donde se enteró de que sólo los buenos sueños pasan y caen sobre la persona que duerme; pero que los malos sueños se enrredan en las telarañas y mueren al amanecer.

Carmen ansiaba pronto llegar a su campo y estar en el tope de un durazno para llenarse del olor dulce que le anunciaría una hermosa tarde. El frío la seguía, y pronto Carmen se escondía entre árboles de guindos repletos de puntitos rojos, brillosos como canicas juguetonas a esperar a que el frío se diera por vencido. Luego, se iba bailando con ese mismo aire hasta encontrar, entre muebles y madera, grandes discos de vinilo muy antiguos. Con ellos, la imaginación de Carmen volaba y salpicaba muchos sueños que vivían con tan sólo rodar entre líneas circulares, marcadas en círculos de alegría.

Carmen le decía al silencio muchos secretos y relucía ante el vapor del cristal, muchas preguntas sin contestar. Y el hambre, junto al frío hacían complots en vano, porque la dulzura y nobleza de Carmen, sobrepasaba los límites de la naturaleza. Las voces de su alma fueron fabricando una hermosa esencia de luces y estrellas multicolores que le daban a su mirada una dimensión más tierna aún.

Así, Carmen fue creciendo frente a tormentas de frío y nubes grises y pasó a convertirse en una hermosa mujer de sonrisas plenas y amor sincero. Pasaban las estaciones con sus cuentos y hadas; hasta que un día, sin sospechar, volvió a su tierra y estrechó sus brazos en un cálido viento que besaba sus rostro. Salió contenta a saludar a sus árboles y animalitos -algo cambiados por el tiempo- y descubrió debajo de un lecho de flores, nueces y hojas, al frío que se dejó morir, para verla transformarse en su propia sonrisa, con el sol que siempre imaginó. Entonces, Carmen recogió entre sus manos la tierra húmeda y fría, llena de vida, para guardarla siempre en el mejor recuerdo de su infancia.

/Dedicado a mi amiga, Irene con mucho cariño! Feliz Cumpleaños!




0

Palabras amortajadas


Como un pianista escucha sus letras
cuando toca, resbala y cae su voz,
guardo cofres con silencios
afixiados en una marca del concreto,
donde yacen huellas de
animales inventados.

Aquí, en el murmullo mágico
de esta noche, caen gotas
del índice de mis dedos
para salpicar y confundirse
con los lunares de tu cuerpo.

Y abro mis brazos
al temblor de tu piel,
y a la libertad de mi vientre.

Vienes tú con estrellas y alas
a enseñarme cómo volar
mientras, los silencios
mueren mudos de espanto,
desolados, mutilando mosquitos.

Tu aliento entrecortado,
besó la orilla en espiral de la copa
que se dibuja en mis labios rojos,
despacio,
y sujetado del ruido de mi boca,
buscas calcinar inviernos
aunque no sea suficiente
una caja para guardarlos.

Hasta que abras tus brazos
con el temblor de mi cuerpo
y descubras la inmensidad
de una lluvia y mi silencio.







4

Las distancias son...




Las cartas con latidos
tardan en llegar,
porque la tinta mágica
real,
sólo puede brotar cuando
se unen nuestras manos.


Tus manos
que envuelven mi cintura
para besarme por dentro,
para probar el manjar
de mis miedos
en los dedos que desvelan
tus pasiones, al soltarme el cabello.


Abiertas para ti, por ti
y para tu amor
se cierran las esmeraldas.
Para pensarte
cuando los barcos no llegan.
Cuando los aviones se tardan
al traer sobres amarillentos,
sellados para la distancia
y descubiertos en la maroma,
de tus manos
y mi encuentro.




















1

Dosis de locuras


Dosis de locuras
que resbalan en la guitarra
y suben alto
en la voz cuajada de sentires,
capaces de romper vidrios,
ser raíces y tallar maderas.

Algunas vienen en la mirada
abandonada de un perro callejero,
las locuras que miran, sufren y duelen.

Hay locuras que corren y gritan en el viento,
otras que yacen en el sudor de la tierra
y siempre aquellas, que tiñen su tumba
de razones.

Nunca falta la dosis
enmarcada en una ventana,
vestida de flores
en el azul añil del cielo.

Son ladronas de almas,
musas de genios,
esencias de cuerpos
y verdades ocultas.

Tomo un sorbo y me emborracho
en las palpitaciones que juegan
y enjendran el delirio de amarte,
que me hacen una loca irremediable.


Son dosis de locuras
necesarias
para reír, llorar, vivir
y escribir esto pensando en ti.


Quiero explotar el mundo y que nazcan flores.






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Quiero explotar el mundo y que nazcan flores.
2

Abuelito, Mira ¡Esto es Cuba!...


Abuelito, Mira ¡ Esto es Cuba!...
Artículo de Esteban Fernandez


Mira, abuelo, tengo una sorpresa para ti, en la escuela me pidieron que escribiera " algo " y yo escribí de tu Cuba.

Escucha abuelito:

"Cuba es una palabra SAGRADA. Es la palabra que más yo he escuchado en mi vida. Si mal no recuerdo las primeras palabras que escuché al salir del vientre de mi madre fueron las de mi abuelo gritando: "¡Carajooo, llegó al mundo otro cubano!...

Cuba es una palabra que cuando el noticiero la menciona yo sé que me tengo que quedar callado y si no me callo tengo que escuchar a toda la familia regañándome y diciéndome:

"¡ Cállese la boca, muchacho, que están hablando de Cuba!..."

"Y si en la televisión americana la palabra QUIUBA ya yo sé que tengo que escuchar y estar listo para traducir, porque el abuelo inmediatamente, como un resorte, me va a preguntar: "A ver, a ver, qué están diciendo de Cuba, chico?..."

" Pero a mí alrededor Cuba no es una palabra, Cuba es como un credo, como una religión. Tal parece que todos en mi casa a Cuba en un altar. Cuba es una obsesión. Yo me imagino que hasta el agua bendita de las Iglesias debe de venir de algún río de Cuba. Y con lo fuerte que es mi abuelo, con lo mucho que me a repetido en mi vida que " los hombres no lloran", él llora cada vez que menciona a Cuba".

" Cuba es como una sombra que me sigue a todas partes, Cuba está en las conversaciones, en las discusiones, en las fiestas, en los velorios, en los periódicos que lee mi abuelo, en forma de islita en una cadenita que me regaló mi abuelita, y hasta en la fiesta de quince años de mi hermanita se hablo mucho de Cuba".

"Tener la sangre cubana, esa que tanto mi abuelo me dice que yo tengo, es muy bueno, porque me permite ir a McDonal's y a Burger King, y después llegar a la casa y comerme una croquetas y una papas rellenas, puedo disfrutar de la música de aquí y al mismo tiempo me encanta cuando escucho a Celia Cruz diciendo: "¡Azucaaaaaa!"...

"Mis compañeros de colegio tienen una sola patria, yo tengo dos: la mía y la de mis abuelos. "Ellos tienen sus héroes nacionales, yo tengo los míos y los de mis abuelos. Es más, mis compañeros de colegio ni el privilegio de saber quienes fueron José Martí, ni Antonio Maceo, Ni Máximo Gómez. y yo si sé quienes fueron porque mi abuelo me lo ha enseñado"... "Y yo tengo, por ser cubano, según mi abuelita, tres santos: San Lázaro, Santa Bárbara y la Caridad del Cobre que me cuidan hasta de un simple catarro"...

"Qué dónde esta Cuba?. Si ustedes le preguntan a mi abuelo él se señalará con el dedo índice a su pecho. Ahí está Cuba: ¡En el corazón de mi abuelo!.

Pero mi abuelo y yo no siempre estamos de acuerdo en lo que es Cuba... Para mí Cuba es José Canseco y para él es Orestes Miñoso, para mí Cuba es Andy García y para él es Cesar Romero, para mí Cuba es Gloria Stefan y para él es Olga Guillot, para mí Cuba es Willy Chirino y para él Barbarito Diez. Para mí Cuba es "la Salsa". Para él Cuba es rumba y guanguancó.

"Cuba, según el mapa de este colegio esta en el Caribe, pero la verdad es que Cuba está en mi hogar, Cuba esta dentro del refrigerador de mi casa, Cuba está en el patio de mi casa en las matas de aguacate y de guayaba que sembró mi abuelo, Cuba está en el lunch que me prepara mi mamá y Cuba esta en el café que cuela mi abuela"...

"Y no sé la calificación que recibiré con esta composición, pero no importa, yo estoy contento porque estoy seguro de que mi abuelito con lágrimas en sus ojos me dará una A"

Y el abuelo sonriente y orgulloso le responde: "¡No, no voy a llorar, y no solamente te doy una A sino que te doy un abrazo, coño!"...

"Domitila, vieja, ven acá para que escuches lo que escribió MI NIETO!"...



[Bueno, ¿no? Al fin un descanso de mis "poesías" cursis =^.^=]
3

Cuando no te encuentro


Los trozos de cristal
perdidos en el mar
guardan sus manos frías
en el filo del glacial.

Esconden bajo su cintura
faldas de colores
dentro del azul,
que terminan blancas
como diamantes

Congenlando brisas
que gotean y cortan,
como papeles que duelen
al golpear mi pensamiento
con un frío peligroso

cuando te vas
o no te encuentro.








2

Un "te quiero"


El humo de mi cabello
envuelve aromas
de café oscuro en el aire,
y se desvanece
como besos de lluvia
que bajan galopando,
cuando soplas
un te quiero.

Un te quiero
de pasión
de indiferencia
de ironía,
de piedad.

Mis manos traslucen
milagros
y el gesto de nuestras palabras
descubren lo infalible
en el matiz que fabrica
tu poesía,
en mi cornisa hecha sonrisa,
con dos aves paralelas
que vuelan para decirte:

nunca olvidaré
un te quiero

de pasión
de indiferencia
de ironía,
de piedad.







0

Aún no se ha escrito suficiente sobre los perros


Hay lenguajes
que no se hicieron
para ser descifrados.

Pero sé lo que se dice
entre tu hocico frío
y mis labios secos.
Tienes el pelaje
de un sol maltratado
bañado en miel,
y yo buscando tus cosquillas
encontré lamidos
sabor a yerba silvestre.

Tus ojos almendra
robaron el brillo del chocolate
y tus orejas puntiagudas,
escucharon mis llantos y risas.
El ritmo de tu collar
me perseguía con un cascabel,
que a cualquier gato espantaría.

Hay lenguajes
que no se hicieron
para ser descifrados.

El frío de mañanas lluviosas
se nos pega en la cara,
y tu aliento jadeante busca
mi cuello y manos,
como queriendo decir
cosas que no se han inventado.

De tu pecho salta nieve caliente
que ladra en tu sangre aullidos
de valiente
cuando bailas
con tus patas de soñador,
que se levantan en par
a arañar cuando me voy,
paredes y ventanas peludas
de ti,
de tu amor y mi lenguaje.








1

El círculo sólo tiene un lado


En una bicicleta rota
corre mi sudor hecho miedo por el cuello
detrás del frío, de las ansias de encontrarte.

Y los pies mojados se secan de correr
enrredados en los pedales del viento
retrocediendo, adelantándose a lo que pasará
entre tu pecho y el mío.

El vapor de la boca
echaba andar el calor
entre las piernas, sofocadas
de subir y bajar
cuestas de sobresaltos,
de atajos y charcos
hacia tu corazón.

Saltaron hojas de contrabando
en mi cabello
corsario de mil mariposas
bandidas de brisas.

Desenrredé varias rosas
para usarlas de bengalas
y que me encontraras,
a punto de sonreír.

Los campos, ríos y girasoles
que destilaban distancias
se hicieron fragancia de estrellas fugaces,
y se volcaron en un remolino
de pinceladas multicolores
y tiempos, incapaces de detener mi mirada
ladrona de tu horizonte,
fugitiva del pasado y anzuelo fácil
de tus huellas,

ésas que ahora, bailan
en tu eufórica carrera
hacia mí.





1

Érase un final


Los párpados cansados del árbol
gotean desde el aire sus suspiros
al caer, dentro de charcos
mudos de palabras de oro.
Al pisarlos, salpican
mil heridas reflejadas en mi rostro,
que se riegan en mis medias,
que se esparcen y se pegan
sin tener a dónde ir.

Y yo las guardo,
porque son los recuerdos
que tejen las venas de mis manos
sudadas y arrugadas,
de errores y felicidad,
retratadas en los ojos verdes
que hoy,
son tus párpados cansados
y convertidos de tanto mirarme,
sobre ramas de esperanza
que aún me dicen:
"te amo"




1

Sin miedo a las alturas


Mi vestido tiene
aún los lunares de tu piel.
El azúcar de mis ojos
triunfó en tu aliento
gélido de sorpresa,
como hormiga
en el congelador,
ante la alucinación
de verme llegar.
Se derritieron sobre ti
mis brazos de agua,
al derrochar en tu voz
miles de letanías voraces,
que caen sobre humos de neblina
como plumas lentas y hambrientas,
en tu precipicio de amor,
buscando cómo volar o
dónde encontrar mis alas.













1

Trueno en la pluma



Los ojos arden
miles de vidas
en un llanto.
Las promesas
dejan de frotarse
y el calor de antes
forma cubitos de hielo.


Los designios no se cumplen
y los pensamientos ya no piensan,
por eso saltan palabras
de cuerpos en fuego.


Los ojos arden
miles de vidas
en un cadáver muerto
de llantos
acolchonados en pétalos,
que muerdo con mis dientes
dentro de tu boca.










0

Aunque no estés


Cuando el silencio
escapa de nuestras manos
y consume
los años carcomidos
de pasados volátiles,
ocurre un instante fugaz
y eterno,
como ese último segundo,
en el que el ciclo de girasoles
levanta el rostro
para desplomarse,
repleto de brisas
de vuelos y risas
por última vez.

Las semillas se esparcen
en sábanas difuntas,
moribundas de tanto sufrir.
Yo te veo aunque no este allí
rozando tus mejillas
de pétalos amarillos.

Siento los tallos verdes
de tus manos cansadas,
y al cerrar los ojos,
me recuesto en tu mirada,
en tu pecho
que se va en paz,
posado en mariposas
hacia una caja de cristal.

Mis lágrimas serán siempre dulces
para sentirte bajo lluvias de rocío
al despertar,
cubierta de florecillas
y ángeles color violeta
que sobre el cielo me han de
acompañar,
aunque no estés.






/ En memoria de mi profesora y compatriota, María Antonia Pérez, quien día a día llegaba a mí de una manera u otra; que en paz descanses.
0

Jardín Encantado


Las nubes blancas
formaban coágulos de cielo,
y las hojas dulces
revoloteaban su canto
sobre los vestidos
de tantas flores
dormidas en el suelo.

El árbol tenía venas pordoquier,
y con su piel acariciaba las raíces
de mi alma, en tierra fértil.

En los brazos del columpio,
bailaban acarameladas
las sonrisas nunca olvidadas,
que se colgaban de ganas
para verte llegar,
en un barquito de papel
enrollado en el horizonte
del amanecer.

Hay
bajo los respiros,
miradas de sombras traviesas,
que gozan con las luces, hermanas,
a hablarme más de ti.
Las voces siguen burbujeando aromas
en el aire de tantos colores,
amándose
conjugando la vida,
enjendrando al amor.

Pero yo te llevo aquí
donde no hay dolor,
donde sólo llueven
las gotas de tu aliento
enamorado,
prendido de mis ojos,
borrando despedidas,
liberando corazones
para jamás dejar
nuestro jardín
encantado.










1

Se transformó en latido


La cal me sigue sonando a blanco.
La boca se vuelve adicta al picante.
Los pensamientos en la casa
de objetos inanimados
reviven sus voces, en llanto.

El aroma penetra
en el argamasa de las paredes,
que nos nombran.
El interruptor siente
los pasos de huellas flotantes
mientras que la soledad,
desierta de gestos,
sostiene la mejor pluma.

El lunar corrió desde el codo
hasta la mitad centralizada
de la piel del hueso
y se sentó,
a esperar que le rozara
el aliento bajo el rastro de tu beso,
que sopla el círculo infinito de mi ombligo.


Y yo sonrío ,
porque lo cotidiano


se transformó en latido.









1

Lo que ocurre en un abrazo


Lo que ocurre en un abrazo
alcanza cualquier distancia.

Tus besos muerden
mi oreja con fuerza
y tu olor pinta mi nariz
con destreza.

Lo que ocurre en un abrazo
alcanza cualquier distancia,

en tus brazos que anestecian los míos,
en una voz muda por lágrimas.









1

Entre el tacón de la bota y la cuchilla


El cielo es la pista de patinaje
que saboreo con la mirada pícara.
Es ese campo de riesgos
que me arrastra y desliza
irremediablemente,
hacia el centro inequívoco de tu amor.

Cerrar los ojos sería un error
para mi naturaleza débil
que juega con la tuya, feroz,
a darle besos de maniobras
a mi espalda bajo tu voz.

Mis pies tiemblan
sobre el agua del cielo,
que discurre con su azulejo
a tu mar, abierto de abrazos.

El cielo es la pista de patinaje
donde el suelo no es regular,
me tomas si caigo al volar
porque sabes que,
aunque no me alcancen las ruedas,
no nos podemos perder,
no queremos escapar
de piruetas que juegan,
con la gravedad.







2

Que no se llame egoísmo


Olvidé el agua salada
pegada a mi cara
cuando me rescataste
con tus manos pintadas.
Le diste vuelta al
universo de mi ombligo,
y las curvas de la flor
marcaron mi origen
entre tus dedos.
Susurraste que eso
te pertenecía,
y la vida volvió a los ojos que hoy,
guardan el agujero negro
de mis pupilas,
con el pigmento inmortal
de tu pertenencia,
ésta, que entre manjares de otros
cuerpos y vaivenes rojos,
nunca borró su procedencia.








foto, cortesía de moi ^^




4

.De amarillo.



Cuando sientas la soledad mira al cielo
y siente las estrellas, porque en cada una de ellas,
hay un beso con sabor a luna llena,
alegría y esperanza de que vuelvas.
Dicen que los sueños son las semillas de nuestras realidades
y por eso creo que tengo todo un cultivo de grandes girasoles
que miran al sol y ansian verte,
hasta que el sueño les baje la cabeza y se queden
pensando en ti…como yo…
No se cómo viví antes sin ti,
¿me lo recuerdas?
porque lo olvidé…si me olvidas
¿qué será de mí?


¿Dejarás mi corazón en el jardín muerto?
Donde un día reíste haciendo brotar
el agua pura de mi alma…
Donde un día fue eso y luego ya no,
sólo dejas a este pobre corazón entre espinas
pidiéndome una explicación…
y yo, ¿qué le digo?
¿Que te has ido y dejado en mí un ramo de flores
marchitas, marchitando más cada uno de mis pétalos?
Dime que no me olvidarás, sólo eso y nada más,
Dime, para seguir sembrando sueños
Y que los girasoles traigan con el sol la realidad
perversa que atormenta
y la envuelve con sus hojas,
en la ilusión soñadora,
mientras que las estrellas sinceras
sólo de noche te susurran al oído
y te cuentan, que las traviesas flores hablan de ti,
que con su suave aroma te llaman y te dicen
no te olvidaré, te espero.




2

"Playa Mar Chiquita, Manatí, PR"


Bajo tierras de pasados
ocultos entre las rocas,
respiró un mar de curvas chiquitas,
que sintió y se desplomó al escuchar
el llanto de una chica.
Tembló el sudor de su cien
aquél ancho y azul mar,
que peina bajo el sol y más
arenas de brillo blanco.
Érase aquel grito marino,
lo que es hoy un simple suspiro
de arcos verdes
y barba espuma,
nuestra playa y su infinito.










La Playa Mar Chiquita, ubicada en el pueblo de Manatí, Puerto Rico, es parte de un importante ecosistema que incluye manglares, cuevas, estalagmitas, estalactitas, petroglifos y el mar.
4

'हिमालय, himālaya"


Diosa madre del mundo
sentada sobre un torno real,
de clavos eternos e ingenio mortal.
Brillas enaltecida sobre un súbdito
de rodillas, insistente y tenaz.
Invencible, como majestuosa,
tocas el cielo de allá
y derrites amores eternos
con tan sólo bostezar.
Diosa madre del mundo,
alcanzarte es volar y yo sólo
me conformo con algún día
poderte tocar.



/wiki-wiki power, já! http://es.wikipedia.org/wiki/Himalaya



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"Ojo de las Maldivas"


Los arrecifres de coral
han desaparecido bajo el mar.
El Ojo llora pedazos de tierras secas
bajo un crisol que ardió
en aquel tiempo de tsunamis y demás.
Permanente o estacional, real, ya está
su rastro de pestañas sinceras,
que rascando una roca aclaman
ayudas del cielo y de acá.
Que no se apague la luz
que alimenta escamas y
esconde misterios de manos y pies.
El Ojo tiene mi ojo hermano,
que abraza con bordes frágiles,
la pupila su corazón.










El Ojo de las Maldivas, atolón de Male Norte, Maldivas. (4°13’N - 73°25’E). El Ojo de las Maldivas es un faro, una formación coralina desarrollada sobre un soporte rocoso que se ha hundido en el transcurso del tiempo, dejando aparecer sólo un arrecife anular que rodea una laguna poco profunda. El archipiélago de las Maldivas, que culmina a una altura de 2,5m en el centro del océano Índico, está formado por 26 grandes atolones que agrupan más de 1.190 islas o islotes, de los que cerca de 300 están habitados de manera permanente o estacional. Este archipiélago resultó duramente afectado por el tsunami del 26 de diciembre de 2004, que provocó 84 muertos, más de 2.000 heridos y afectó a todo el territorio. El perímetro de algunas islas se ha modificado y otras han desaparecido bajo el mar. Los arrecifes de coral fueron en parte pulverizados por la ola gigante y todo lo que ésta arrastraba. Además de los efectos negativos sobre el turismo, la principal fuente económica del archipiélago, los daños ocasionados en la cadena alimentaría coralina se dejarán sentir en la pesca y en la subsistencia de la población. Conscientes de la fragilidad de la situación del archipiélago, las autoridades y la comunidad internacional ya habían construido diques de contención para limitar el ascenso de las aguas, pero el dique de la capital, Male, no pudo impedir que el agua pasara.
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