Abuelito, Mira ¡Esto es Cuba!...


Abuelito, Mira ¡ Esto es Cuba!...
Artículo de Esteban Fernandez


Mira, abuelo, tengo una sorpresa para ti, en la escuela me pidieron que escribiera " algo " y yo escribí de tu Cuba.

Escucha abuelito:

"Cuba es una palabra SAGRADA. Es la palabra que más yo he escuchado en mi vida. Si mal no recuerdo las primeras palabras que escuché al salir del vientre de mi madre fueron las de mi abuelo gritando: "¡Carajooo, llegó al mundo otro cubano!...

Cuba es una palabra que cuando el noticiero la menciona yo sé que me tengo que quedar callado y si no me callo tengo que escuchar a toda la familia regañándome y diciéndome:

"¡ Cállese la boca, muchacho, que están hablando de Cuba!..."

"Y si en la televisión americana la palabra QUIUBA ya yo sé que tengo que escuchar y estar listo para traducir, porque el abuelo inmediatamente, como un resorte, me va a preguntar: "A ver, a ver, qué están diciendo de Cuba, chico?..."

" Pero a mí alrededor Cuba no es una palabra, Cuba es como un credo, como una religión. Tal parece que todos en mi casa a Cuba en un altar. Cuba es una obsesión. Yo me imagino que hasta el agua bendita de las Iglesias debe de venir de algún río de Cuba. Y con lo fuerte que es mi abuelo, con lo mucho que me a repetido en mi vida que " los hombres no lloran", él llora cada vez que menciona a Cuba".

" Cuba es como una sombra que me sigue a todas partes, Cuba está en las conversaciones, en las discusiones, en las fiestas, en los velorios, en los periódicos que lee mi abuelo, en forma de islita en una cadenita que me regaló mi abuelita, y hasta en la fiesta de quince años de mi hermanita se hablo mucho de Cuba".

"Tener la sangre cubana, esa que tanto mi abuelo me dice que yo tengo, es muy bueno, porque me permite ir a McDonal's y a Burger King, y después llegar a la casa y comerme una croquetas y una papas rellenas, puedo disfrutar de la música de aquí y al mismo tiempo me encanta cuando escucho a Celia Cruz diciendo: "¡Azucaaaaaa!"...

"Mis compañeros de colegio tienen una sola patria, yo tengo dos: la mía y la de mis abuelos. "Ellos tienen sus héroes nacionales, yo tengo los míos y los de mis abuelos. Es más, mis compañeros de colegio ni el privilegio de saber quienes fueron José Martí, ni Antonio Maceo, Ni Máximo Gómez. y yo si sé quienes fueron porque mi abuelo me lo ha enseñado"... "Y yo tengo, por ser cubano, según mi abuelita, tres santos: San Lázaro, Santa Bárbara y la Caridad del Cobre que me cuidan hasta de un simple catarro"...

"Qué dónde esta Cuba?. Si ustedes le preguntan a mi abuelo él se señalará con el dedo índice a su pecho. Ahí está Cuba: ¡En el corazón de mi abuelo!.

Pero mi abuelo y yo no siempre estamos de acuerdo en lo que es Cuba... Para mí Cuba es José Canseco y para él es Orestes Miñoso, para mí Cuba es Andy García y para él es Cesar Romero, para mí Cuba es Gloria Stefan y para él es Olga Guillot, para mí Cuba es Willy Chirino y para él Barbarito Diez. Para mí Cuba es "la Salsa". Para él Cuba es rumba y guanguancó.

"Cuba, según el mapa de este colegio esta en el Caribe, pero la verdad es que Cuba está en mi hogar, Cuba esta dentro del refrigerador de mi casa, Cuba está en el patio de mi casa en las matas de aguacate y de guayaba que sembró mi abuelo, Cuba está en el lunch que me prepara mi mamá y Cuba esta en el café que cuela mi abuela"...

"Y no sé la calificación que recibiré con esta composición, pero no importa, yo estoy contento porque estoy seguro de que mi abuelito con lágrimas en sus ojos me dará una A"

Y el abuelo sonriente y orgulloso le responde: "¡No, no voy a llorar, y no solamente te doy una A sino que te doy un abrazo, coño!"...

"Domitila, vieja, ven acá para que escuches lo que escribió MI NIETO!"...



[Bueno, ¿no? Al fin un descanso de mis "poesías" cursis =^.^=]
3

Cuando no te encuentro


Los trozos de cristal
perdidos en el mar
guardan sus manos frías
en el filo del glacial.

Esconden bajo su cintura
faldas de colores
dentro del azul,
que terminan blancas
como diamantes

Congenlando brisas
que gotean y cortan,
como papeles que duelen
al golpear mi pensamiento
con un frío peligroso

cuando te vas
o no te encuentro.








2

Un "te quiero"


El humo de mi cabello
envuelve aromas
de café oscuro en el aire,
y se desvanece
como besos de lluvia
que bajan galopando,
cuando soplas
un te quiero.

Un te quiero
de pasión
de indiferencia
de ironía,
de piedad.

Mis manos traslucen
milagros
y el gesto de nuestras palabras
descubren lo infalible
en el matiz que fabrica
tu poesía,
en mi cornisa hecha sonrisa,
con dos aves paralelas
que vuelan para decirte:

nunca olvidaré
un te quiero

de pasión
de indiferencia
de ironía,
de piedad.







0

Aún no se ha escrito suficiente sobre los perros


Hay lenguajes
que no se hicieron
para ser descifrados.

Pero sé lo que se dice
entre tu hocico frío
y mis labios secos.
Tienes el pelaje
de un sol maltratado
bañado en miel,
y yo buscando tus cosquillas
encontré lamidos
sabor a yerba silvestre.

Tus ojos almendra
robaron el brillo del chocolate
y tus orejas puntiagudas,
escucharon mis llantos y risas.
El ritmo de tu collar
me perseguía con un cascabel,
que a cualquier gato espantaría.

Hay lenguajes
que no se hicieron
para ser descifrados.

El frío de mañanas lluviosas
se nos pega en la cara,
y tu aliento jadeante busca
mi cuello y manos,
como queriendo decir
cosas que no se han inventado.

De tu pecho salta nieve caliente
que ladra en tu sangre aullidos
de valiente
cuando bailas
con tus patas de soñador,
que se levantan en par
a arañar cuando me voy,
paredes y ventanas peludas
de ti,
de tu amor y mi lenguaje.








1

El círculo sólo tiene un lado


En una bicicleta rota
corre mi sudor hecho miedo por el cuello
detrás del frío, de las ansias de encontrarte.

Y los pies mojados se secan de correr
enrredados en los pedales del viento
retrocediendo, adelantándose a lo que pasará
entre tu pecho y el mío.

El vapor de la boca
echaba andar el calor
entre las piernas, sofocadas
de subir y bajar
cuestas de sobresaltos,
de atajos y charcos
hacia tu corazón.

Saltaron hojas de contrabando
en mi cabello
corsario de mil mariposas
bandidas de brisas.

Desenrredé varias rosas
para usarlas de bengalas
y que me encontraras,
a punto de sonreír.

Los campos, ríos y girasoles
que destilaban distancias
se hicieron fragancia de estrellas fugaces,
y se volcaron en un remolino
de pinceladas multicolores
y tiempos, incapaces de detener mi mirada
ladrona de tu horizonte,
fugitiva del pasado y anzuelo fácil
de tus huellas,

ésas que ahora, bailan
en tu eufórica carrera
hacia mí.





1

Érase un final


Los párpados cansados del árbol
gotean desde el aire sus suspiros
al caer, dentro de charcos
mudos de palabras de oro.
Al pisarlos, salpican
mil heridas reflejadas en mi rostro,
que se riegan en mis medias,
que se esparcen y se pegan
sin tener a dónde ir.

Y yo las guardo,
porque son los recuerdos
que tejen las venas de mis manos
sudadas y arrugadas,
de errores y felicidad,
retratadas en los ojos verdes
que hoy,
son tus párpados cansados
y convertidos de tanto mirarme,
sobre ramas de esperanza
que aún me dicen:
"te amo"




1

Sin miedo a las alturas


Mi vestido tiene
aún los lunares de tu piel.
El azúcar de mis ojos
triunfó en tu aliento
gélido de sorpresa,
como hormiga
en el congelador,
ante la alucinación
de verme llegar.
Se derritieron sobre ti
mis brazos de agua,
al derrochar en tu voz
miles de letanías voraces,
que caen sobre humos de neblina
como plumas lentas y hambrientas,
en tu precipicio de amor,
buscando cómo volar o
dónde encontrar mis alas.













1

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