Lunares perdidos



Lunares perdidos en una galleta de chocolate.
¿Única forma de recuperarlos?
Comiéndote.
Así que, como si fuese un plan siniestro,
espero al punto clave en la mañana,
cuando la casa, sola, se embriaga
de los buchitos de luz por la puerta.
Para atacarte

Me dibujo inocente sobre un sillón,
meciéndome en una medialuna,
que balancea todas mis locuras para que,
por unas horas, te sientas libre de mí.
Pero sabes que no eres libre ni de mi cintura. 

Entonces, te abrazo.
Y te meto en la bolsa 
perfumada de flores (mis brazos)
hasta asfixiarte.
De frente, las rejillas de mis dedos
acaparan tu corazón sin caparazón,
 y me miro en el espejo viscoso de tu pecho. 
 Cabalgo en cada uno de tus latidos
y nuestras bocas terminan por multiplicar 
los besos derrotados y cansados 
de tanto besar. 

Empapo aquél mapa que me regalaste
 para ver si de casualidad,
 las arrugas del papel 
descifran tu silueta cuando te vayas,
no importa lo lejos que estés. 

Estar sin ti, se siente como una mecedora vacía,
batiéndose  en su cuarto silencioso
con el último relato de tu cuerpo, moviendo  
mis sensaciones hacia ti,
como la marea a las rocas.
Ahogándote de suspir(gemidos)os. 

Que la botella de vino
sea un telescopio cristalino
hacia las estrellas enloquecidas de amor;
Ésas que se tambalean y caen dementes
en tu piel.

Lunares perdidos en un cielo vainilla.
Ahora comerte, no será suficiente. 

Habrá que devor-arte






.E l a i n e. 

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