Para eso, basta un Claro de Luna





Puedo revolver mi futuro en tu mirada,
 y sentir en tu piel la implacable coraza
que sostienes desde hace ya, tantos años,
desde que tu piano parpadea melodías
de un futuro que se estrella entre mis manos
y renace en horizontes sin explorar

desde que el fuego grita y entrega con ojos cerrados
el ardor de sus llamas al aire,
y éste remolinea con sus instintos
 los últimos suspiros del primero

desde que los árboles cargan el cosquilleo del aguacero
 entre sus ramas, que se agitan
para hacer sentir el olor a lluvia
en nuestras narices,
y dejar caer, gota a gota,
el néctar refrescante
sobre todas las hojas con zancos.

Sabes que la música vive dentro de los latidos
 de una semillita dormida bajo la tierra, y que
podemos contar los pasos de agua
 mientras las nubes se reúnen
a envidiar nuestros pies.
Podemos ser fango, mas este amor,
la selva que nos esconde de todo mal.

Nuestros besos ya pueden romper
el rompecabezas del mapamundi 
y ponerlo al revés,
para que nada vuelva a ser
como parece que será para siempre.

Mi figura se hace eterna  y responde
como el volcán y sus propias palabras.
El reloj esperó todo el tiempo
 para que nuestro segundo llegara.
Y las ondas del mar siguen siendo la reverberación
de tantos siglos de evolución,
dispuestos y en pie, para ti y para mí,

para tu amor
y mis brazos
 -que funcionan mejor
que un guante de pelota-
para acolchonarte en mi pecho
por si me faltas.

Cuando nuestra piel esté
 lo suficientemente arrugada
 como para llevarla puesta,
 acabaré por desnudar y desplegar
la última capa de ésa, tu coraza casi implacable,
que sostienes desde hace ya,
tantos años,
para amarte mejor.
Para amarte, mejor. 





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Corazón hirviendo



Despierto.

Se abren mis ojos,
entre borbotones de palabras sepultadas
en un agujero negro.

Permanezco inmóvil ante ti,
sintiendo lo más curioso venir:
mi corazón hirviendo.

El pecho tatuado de palabras
evapora las imágenes de mi pensamiento,
y respiro profundo hasta rozar la superficie.

Miro a mis adentros con silencio,
cierro los ojos y te espero,
porque vienes para quedarte

dentro de mí, en un festejo de sorpresas,
sin fecha fija en el calendario,
sin ningún plan.

Me lanzas ésa mirada que abraza
hasta el más mínimo
de los recuerdos que guardo

en un agujero negro,
en donde las palabras
no envejecen,

en donde viajamos inmersos
en la respiración de nuestras manos
escribiendo mil historias.

Entonces, cierro los ojos para darte
con éste mismo corazón hirviendo,
la fuente de mi juventud.





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Semillita MultiColor







"MI INSPIRACIÓN, para lo que es ahora "SEMILLITAS" surgió a los 8 años durante una visita al hospital “La Covadonga”, en La Habana, Cuba. Eran cuartos secos y fríos, con un aire a soledad. Mientras más me sumergía en ese mundo de artefactos irreconocibles, de máquinas innombrables, de palabras incomprensibles, más triste se hacían mis huellas por ese pasillo de hospital. Capturé profundamente en mi pecho, los rostros agonizantes de personas en tristes condiciones, pero tan humanas como yo. Tuve impulsos de darle un soplo de salud, pero todo estaba fuera de mi alcance. Impotente, pero siempre ilusa, surgió y nació esta idea con mis más puras intenciones y buena voluntad. Aportar, no importa cómo o a qué escala, al mejoramiento de estos lugares que no sólo encapsulan o guardan el cuerpo de la persona, sino también cuidan su alma. A menudo damos por hecho muchas de las cosas que acontecen diariamente a nuestro alrededor, pero siempre hay momentos como los de esta noche, que nos recuerdan que  no es la fuerza atómica la más` poderosa, sino LA VOLUNTAD, tal como citó Einstein alguna vez.  Esta noche de hoy ha sido el esfuerzo de muchos meses de preparación y definitivamente, de mucha voluntad [...]"


Elaine Tornés Blanco 



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