El tiempo que pasa pasó

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El tiempo pasa.

El dolor no es para siempre.
Ni la seguridad de nada.
Ni murallas de almohadas
pueden evitar una avalancha
de luz cada mañana.
Ni un derrumbe triturar
para siempre una vida
sin sacudir antes
el alma del hombre,
que no hace más
que pensar que el dolor
asegura murallas y le
protege de cualquier derrumbe.

El tiempo pasa.
Y siempre quedarán letras
en algún rincón de la Tierra
para reconstruirlo todo,
mías o tuyas,
-sin ti o sin mí-
podrán ver

el tiempo pasar.


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Querer no es poder


Quiero un carrusel de mariposas que me explique y enseñe
lo que es crecer.

Quiero secar mi cuerpo con una toalla amarilla que emane 
todo el calor del sol.

Quiero volar entre la tierra y el cielo pero
sin tocar el sol y sin crecer 
sin ti. 




Elaine.
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Fragmentos de cualquier historia


Ver nacer tu cuerpo frente a mis ojos
es como abrir páginas nunca antes vistas
y lanzar sobre ellas la furia de una curiosidad mansa
como un respiro de bebé.

Las historias tejidas por la luz son mucho más viejas
que las contadas por la tierra. Porque aún sin luz
el mundo se alimentaba de visiones. Al igual que yo,
cuando puedo abrirme paso en tu cuerpo 
sin siquiera abrir mis ojos, y vestirme 
con las mismas historias
con las que me desvestiste luego de saber
que te amaba
mucho antes de nacer. 




Elairedelaine.
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Explicaciones


Cada vez que cae una hoja se pierde un amor.
Y perder una hoja, a veces, 
es como desangrarse
y tratar de explicar el dolor 
entre rosas marchitas 
de sangre. 

Por mis venas corren hilos de sangre.
Mas no es sangre, sino pétalos de rosas tan rojas
como la sangre.
Y no son hilos, sino fugaces corrientes
de vida fría y caliente.
Puedo con mis venas encendidas
hacer y deshacer latidos imaginarios,
confeccionados peligrosamente
a partir del recuerdo.




Elaine.
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Estoy en un lugar donde



Me recuesto en este gran árbol
de pies mutilados por tiempos infinitos 
las raíces calculadoras sostienen mi cabeza. 
Luego siento las semillas inundando mi cabello, 
aflorando en mis ojos cientos de posibilidades, 
acumulando en mis poros la dosis milagrosa de estar vivo. 

Elaire dormido apenas respira
trayendo el tumulto de las mañanas, 
mas no contamina de prisas el amanecer de ningún parque. 

Me recuesto y mis sonrisas caen en paracaídas 
al reposar bajo ese gran árbol. 



Elai_n_e
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Tengo que acercarme


Tengo pulmones de pichoncito para llamarte en las mañanas.
La diferencia entre el fondo del mar y la cima del cielo es donde me encuentro.
Aquí, donde resbalan las hojas desde las nubes, donde se estira mi cabello y crece con las raíces que a la vez, me sirven de almohada.
El verdor toca castañuelas de lluvia gracias al aire. Cualquier ruido es, en esta paz, el eco escurridizo de mi conciencia.
La naturaleza es una avalancha de vida que acontece en cualquier lugar.

Acércate, que no pondré ramas dinamita que delaten tu llegada. Que no confundirás mis ojos entre las hojas, verdes desde siempre. Acércate, que solo los pájaros trazarán con su vuelo el destino de nuestro encuentro.




Elairedelaine
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Hoy.


Descubrí al corazón con olor a tierra mojada 
lo arrojé -con el sudor a pena-
dentro del pecho mismo que, 
sofocado,
no dejaba de latir sobre el césped,
lejos de ti.

Ni el éxodo de arañitas y lagartos 
pudo detener mis manos equivocadas
y ruidosas que,
a pasos de destrucción y ventoleras
tropezaba con hogares de cienpiés,
sufriendo la tetra-amelia
de mi corazón alborotado,
muy lejos de mí.




Elaine. 
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órdenes que obedecer


(órdenes sin obedecer)

1) Sacúdete el espanto.
2) Embiste a la monotonía 
    sorprendiéndola
    con un grito de amor.

3) Tatúate de aventuras por venir
    y vence los dolores de cabeza 
    imaginándote liviano como una nube.

4) Ahógate bajo las aguas
    respirando sal, pariendo oxígeno
    y desplegando nuevas alas
    para 

5) vivir. 








Elaine.
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Despertando


Siento que las alegrías rebotan en mis dientes
y explotan en sonrisas cuando estás al llegar.
Me sacas de la oscuridad bajo un cielo azul mortal
y veo el sol mezclarse en mis ojos para ti. 
No se puede vivir sin cultivar flores
no sin coleccionar esperanzas
sin robarle caricias al amanecer.
Las librerías mágicas de algún lugar
se han quedado sin palabras para describir
los momentos que tú me haces sentir,
cuando te guardo dentro de mi piel
y estoy segura al dormir
de que todo lo que siento, 
lo siento por ti. 







Elaine
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Envejece, pero.



Duérmete al revés de la costumbre,
vence los ruidos inventados de tu cabeza
y no creas en otra música que no sea la de tus convicciones.
Rodéate de luz y de esperanza pero, 
si acaso se bate ese impulso febril de tus jóvenes años,
piensa en envejecer, 
-a pesar de todo y de todos-,
con sueños de Navidad,
con olor a juego y a carcajadas de infante,
con relatos de hadas y aventuras
de Peter Pan. 




Elaine. 
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El hombre de la canasta



Cuentan los años y las personas que cuentan esos años que una vez, en una ciudad sin nombre existía un hombre de mediana edad, cuyo único hábito conocido era caminar y caminar largas horas con una gran canasta en la cabeza. Nadie conocía el contenido de tan colorida y viva canasta. Algunos pensaban que el hombre estaba loco, cargando a dondequiera que iba esa pesada canasta. Inclusive llegaron a pesar que ese llamativo recipiente era donde el hombre guardaba todos los recuerdos que, por la ligereza del tiempo, no podía éste recordar, -a menos que tuviese un objeto guardado con recelo, como aquella canasta- que le ayudara a mantener vivas todas sus inolvidables memorias.
El hombre caminaba todos los días largas horas y jamás se desprendía de su carga, nadie sabía con certeza qué significaba y realmente a muchos les daba lo mismo si resultaba ser una extensión de su cerebro con todos sus pensamientos revolcados en el mismo denso y oscuro espacio. Sin embargo, nada le importaba al misterioso hombre si pensaban o no que su cargamento fuese una rareza. Sus vecinos ya daban por hecho que la enorme canasta era tan proporcionada a su cuerpo que ni el mejor de los sombreros le ganaría en ergonomía o estilo a la majestuosa canasta.
Sólo había un niño en esa ciudad –olvidada hasta por la lluvia-, a quien la presencia y el paso de ese hombre encantaba y marcaba los días. Una vez el hombre de la canasta sorprendió al niño siguiéndole las huellas, y le preguntó si quería acompañarlo esa tarde al otro lado de la ciudad sin nombre. A esto el niño asustado, pero a la vez curioso, respondió con aceptación y una mueca de entusiasmo. Juntos recorrieron muchas dunas hasta llegar a calles que parecían recién hechas y llenas de personas que esperaban con ansias al hombre con su canasta, más estable y reluciente que nunca.
Esa ciudad parecía estar recientemente nombrada, y a pesar de toda la nitidez del panorama era como si a todos sus habitantes les faltara algo en medio del lujo al cual el niño, definitivamente no estaba acostumbrado. El menor pronto notó que el hombre misterioso y tantas veces juzgado por sus compañeros comenzaba a recibir reverencias y peticiones al unísono. En unos minutos apareció de la nada un joven inquieto de sonrisa caída que sacudió al hombre de la canasta por sus ropas, sollozando con un dolor tan profundo que parecía estar siendo aplastado por la tristeza misma. Pronto, logró gesticular algunas palabras y las levantó con su voz quebrantada por el llanto, diciendo: 
             “Señor, le pido una solución. Los problemas en mi casa se inflan cada vez que cierro los ojos, y por más que me esfuerzo no consigo quitarme el peso que tengo sobre mis hombros".
El niño, aturdido por semejante drama y misericordia vio que su compañero de viaje se sentó en el asfalto caliente y bajó con cuidado la pesada cesta de su cabeza, dejando a la intemperie su escaza y fina cabellera blanca. Luego sacó de la canasta cubierta de telas preciosas una inmensa bolsa. El niño ante tal descubrimiento aumentó sus dudas sobre la locura de aquel hombre solitario. Fue en ese momento que el joven, lloroso pero colmado de curiosidad calmó su ímpetu y escuchó atentamente al hombre con una apacible sonrisa, diciendo: 
          "¿Ves este saco? está lleno de piedras muy pesadas y lo llevo siempre en mi cabeza, sin importar lo agotador que pueda ser porque éstas representan para mí cada dolor y lección que he aprendido a lo largo de mi vida. Pero al verte, he recordado lo cobarde que fui cuando tantas veces me dejé aplastar por los problemas a mi alrededor. Es por esto que te acompañaré hasta la entrada de tu casa y dejaré allí esta gran bolsa llena de piedras. Mucho antes de devolvérmela habrás encontrado por ti mismo la solución a tus problemas." El niño no entendió este hecho extraño, pero acompaño al hombre a la entrada de la casa de aquél abatido joven, y vio al hombre depositar la carga de toda su vida justamente en la entrada.
Luego de tres semanas de tanto reflexionar y respirar profundo -tal y como el hombre con canasta le advirtió-, el joven se acercó a la bolsa en la entrada que, durante tantos días tuvo que esquivar incómodamente, una y otra vez para salir de su casa. Justo cuando había dado unos pasos hacia delante rumbo hacia la vereda -donde el hombre con canasta se reunía con otras personas de la ciudad-, el joven decidió mirar hacia atrás y estudiar detenidamente la dura textura de la bolsa, arrascaba su cabeza pensando cuán difícil sería cargarla y trasladarla a las manos de su respectivo dueño. El joven respiró profundamente y una sonrisa optimista que se escabulló de su rostro lo sorprendió, ya que nunca solía actuar tan positivo o esperanzador ante un nuevo reto. 
Se lanzó con firmeza hacia la bolsa, su objetivo. Mientras hacía esto, descubría que se habría ahorrado mucho tiempo si en vez de quejarse tanto por los problemas que le aquejaban arremetiera totalmente contra ellos, con la claridad y el valor suficiente para vencerlos. Pero lo que más le impresionó al joven fue que, para su sorpresa, pudo levantar la gran bolsa sin dificultad alguna. Extrañado y cargando la bolsa, -aún sin saber su contenido real- se aproximó hacia la calle, en donde el hombre con canasta se hallaba platicando con el niño sobre cuestiones de guerras y héroes. Sin vacilar y cada vez más desconcertado el adolescente interrumpió al hombre dejando caer sobre el asfalto la bolsa brillante, diciendo:
         “No entiendo. Si estaba repleta de piedras, ¿por qué entonces es que pesa tan poco?” Luego de una peculiar sonrisa y una mirada desde ya, cómplice, el hombre respondió al joven: 
          “Ya era hora de que entendieras que los obstáculos pueden ser tan pesados como bolsas llenas de algodón. Pero si no eres lo suficientemente valiente para afrontar estos obstáculos, jamás sabrás si realmente son tan pesados como esta bolsa de algodón, que dejé justo en la entrada de tu casa hace unas semanas."
Haber presenciado esta gran lección cuando niño me deja pensando en aquél hombre con canasta que despareció un día cualquiera y del cual sospecho que murió al vaciar una a una, todas las respuestas contenidas en su cabeza. 


por Elaine.

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Cajita de truenos



Si en vez de corazón,
tiene una cajita de truenos escondida entre los pulmones,
déjelos escapar en un silencio relámpago.
En un silencio cómplice de la oscuridad,
pero abierto a la verdad y llegada
de cada amanecer.

Déjese llevar por las tempestades,
sosténgase de cualquier esperanza
al borde de una nube,
confunda lágrimas con lluvias
y sobre todo, no olvide morder fuerte
algún recuerdo
para aguantar si puede
el empuje del tiempo.

Verá entonces, al dejarse tronar los sentimientos,
la urgencia de su pecho en los ojos
mucho antes de escuchar fuerte en el cielo
los destellos de amores
que su cabeza nunca entendió,
y que por ende encerró -pensando para siempre-
en su temible, suya y brillante cajita de truenos,
llamada Corazón.



Elaine.
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Años fosilizados

Un retrato de un adiós fosilizado con el tiempo
no habría servido para borrarnos las huellas.
Por eso intenté descocer la despedida irremediable
y con ella endulzar amargamente los días de "adiós"
y de "hola" cortados todos en pedacitos,
para confundir al calendario pero
no a tu corazón,
que quizá no sabe aún 
si agarrarme

dejarme ir.




Elaine.
0

Oleaje en tela





Baléame y luego busco si existe esta palabra, o las otras dos más antiguas. 
Enciérrame y ahora usa tus llaves para tenderme una trampa, tal cual una araña
atrapada en su propia red. Ya sea de ti para mí 
o de mí para ti,
tejamos la mejor celada.
Todo mientras arrastramos las sábanas hacia un lado,
bebiéndonos la soledad negra e impenetrable
que de tanto a-mar 
no sabe
dónde caer sin inundarnos a ti 
dentro de mi cabeza,
y a mí dentro de esta cama.



Elairedelaine.
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Vaivén oscuro


Ven,  ven que
                          te necesito 
aún cuando te estoy pensando y no basta
retener________ en mi memoria alguna risa para dormirme.

Ven como puedas, haz hasta lo más volátil.
Seamos efímeros y luego,
imploremos no soltarnos de las manos.

Mentira, rica mentira 
con jugadores falsos
persiguiéndose 
sin nunca
querer                  encontrarse



Elaine. 
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Respuestas tangibles















¿Por qué detenerse? mientras haya alguna esperanza de sentirnos cerca.
¿Por qué no sentarse? mientras haya suelo...
¿Porqué escribir sin tener nada que decir?

¿Por qué sufrir?
Basta tamba
lear
se
de dudas
 y quedarse remilgado buscando en un rinconcito de la cabeza
alguna idea de porqué no hay nada de respuestas en el bolsillo.




Elaine.






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Miedos sin superar


Hace minutos estuve a punto de tocarle la cola a un lagartijo verde, y bastante sumiso. ¿Por qué existe el miedo? 
Quería decírtelo todo.
El amor se puede extender como una bocanada de luz 
cuando suspiramos, a veces, gotitas de tristeza
en nuestras miradas,
en nuestras bocas cerradas.
Los recuerdos pueden nublarse de oscuridad, como la noche,
que no tiene más que parir. Pero no olvides que como aquellas estrellas en la noche,
siempre brota alguien
que tenga bajo sus ojos, luciérnagas de recuerdos
que se rehúsan a morir,
a pesar del miedo y del silencio
que deja tras de sí cualquier amor
olvidado.





Elaine.
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Respirando sueños


La noche envejece 
bajo el silencio de nuestros párpados.
Reposamos la mano en el pecho
con tal de mantener el corazón caliente
-y a salvo-,
para que no se escape el amor, 
que dejamos libre en nuestros sueños.






Elairedelaine.
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Cítrico consumado al nocturno



De noche o de día se puede traducir con lápiz y papel las siluetas de personajes que abandonaron la tragicomedia de sus siglos, para proyectarse ahora en el cielo de forma menos grotesca.

El viento siempre trae alguna respuesta, -alguna respuesta de ésas que nos inventamos- para colocar de nuevo todo en su sitio: el asfalto, los arbustos, las casas y los gatos.

Delataría la frescura de los naranjos. Alertaría tus sentidos con mis labios sabor a naranja y brisa tropical, esperando consumir la desesperación de tu lengua. 

Me haría un ramo de flores desprendiendo cada farol de la ciudad, dejando a todos a oscuras, con ningún otro rastro que el olor a cítrico y algún anhelo a libertad; desdibujando siluetas y desordenándolo todo al azar, tal cual nos encontramos, quizá hace muchos siglos rescatando todo el sudor de las macizas paredes fortificadas, llenas de pasiones sin resolver.

Naufraguemos a la vez, con la vista puesta en el horizonte, para esperar y ver que como las olas, aquellas mismas pasiones, se vuelven a repetir.  



Elaine. 



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22 instantes de una primavera






No son diecisiete, 
yo digo
que son veintidós.
Y pido más para saborear
la vida en un pedazo más grande
de tiempo, pasando como película
por mis dos
ojos verdes.  






Pirulines de azúcar,
limonada y un amor;
dos y hasta tres sostenidos
de mi árbol, entre cintas
color rosa
y festines de lluvia,
preparados para la risa
de quien camina solo
en un parque húmedo. 


Exhalo una tormenta de 
agua salada que se esconde
en algún rincón de la garganta,
y se derrama detrás del sonido
de un piano. 


Te llevo conmigo, callado 
y tembloroso
como el último racimo de hojas
que cae al acabarse mi primavera
y con ella, todos mis nacimientos. 




Elaine.


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Florecilla encuadernada

-Ellas, no sé cómo lo hacen para sobrevivir en las madrugadas sin Debussy y sin luna.


Pululando de vida
Quién dijo que a las flores no les gusta
 morir viviendo en el recuerdo? 
ella vino hacia mí
pululando de amor
la entregaste
a la inmortalidad
de mis labios finitos,
volcados de alegría
Alegría inmensa
cuando me trajiste
una flor.


Ella queda atrapada
con su tallo y
color sol,
al lado de mis recuerdos,
descubierta y encerrada a la vez
en mis años.


Aún así creo que envejecerá,
rendida al tiempo perpetuo.
Nunca supe de una flor que por vanidad,
aunque sea por ambición,
no hubiese querido morir viviendo
en el recuerdo.


Acaso mi mejilla, en donde corrió
amarillita y verde en su más amplio instante...


...no fue donde ella 
esperó vivir para siempre? 


Antes de cerrar sus ojos en mi cuaderno.
Antes de presentir en tus manos una muerte gloriosa
y tal vez, menos florida.




Elaine.




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Paisaje



Me peino con el rastro de un arco iris
y en mi corazón se escuchan suspiros de volcán.


          Mis uñas son planicies que van dejando ver riscos
          calentados bajo el sol y piedras esculpidas sobre el mar.


                  Son mis brazos atolondrándote de existencia y olvido,
                  de ausencia y leyenda.




Me alimento de tu mirada sobre mi pelo,
de tu miedo al tocar mi pecho tronador.


          Derrumba mis manos y muros a besos
          que inunden esta piel.


                  Abrázate a mi mundo y no te olvides de mi existencia,
                  no te vayas sin llevarme a todas partes
                   y en todas las formas.




Elairedelaine.
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Red Vest

Time passes by and with it the questions unresolved. Maybe it's better not to think, but then, how it would be? The history of what we call "human" is full of thoughts about "To be or not to be", and "I think, therefore I am". But since I can see, I have been awaiting the chance to reason, to understand if I could be in another person's body or maybe introduce my feelings in other's minds. The difficulty is that nobody has truly tried it and that it's impossible to know if it happens. While my own imagination designs fictitious possibilities, I sit down here in front of a world completely unknown to me.

It was a different morning to all which I have ever lived in with a clear and flat sky. The refreshing murmur around me distracted me so much. Among such agglomeration of people I was left with no more to observe than the colors of the environment that jumped from one place to another, without ever be repeated. My eyes, like marbles, flashed with the excitement of knowing that little remained to see them, my magical story's characters. Soon, I will left behind only happy boxes, and decorative crystals. "Today is my day" I repeat seeing a pathetic teddy bear next to me. Then, I saw their approach from far, far away, from where their heads appeared as pins. They hugged me as if I had never seen them, and later took me to heir house, humble but very beautiful. 

I'm sure that it would not be for a long time, because until now I have not found anything eternal, endless. But I build up hope with the idea that there is no death, no limits between my inflexible body and theirs. Even so these concepts are forced to feed one another to survive: as for the wine that I have not tasted and water, which never touched me. 

Those days went on that way. I noticed the silence and peaceful state of the unanimated objects that surrounded me every time I open my eyes, every time they press this little button in my back. What if I'm one of them, yes, one of them due to my silence? No, I don't believe that. "I'm too worried to be unanimated..." However, I only observe without being able to do anything to change it. I wish to change the way I exist, which haunts me, as if I were unable to unleash my body from such complicated and even absurd ties in my back, in my belly full of cotton. 

Yes, I know what warm and caring arms are when you are afraid or sick. I know what is to run until I fall and get up, even, if all of it occurs in the mind. Wait, what mind? They don't even notice it. Yes, I have been experienced rage attacks and disconsolate crying and I'm good putting a smile after all that...without doing anything at all. I have also been tightened closely to chests crammed with joy as well as witnessed the rainy afternoons and powerless faces from seeing the drops slip off the windows. They seem funny to me, the simple mistakes of others, who cannot find something even when it's right in front of them, or who motion to drink the remote control instead of the glass of juice they have on their right hand, only for accident, like my "existence", in this piece of furniture with shelves. 

"It's better that way, the way one is being". Rather, resign or 
accept oneself to who one is without trying to exchange roles. 
I still remember the games of those children who laughed and 
fell down upon the lawn, tired, while they looked at the blue sea,
 after having to be cleaned because of the many ice and sweets 
that they secretly ate. When I stood in the wind until -without 
vertigo- cease the heart I never had. For instance, when they 
wanted and loved me. Similarly when I belonged to their world, 
when I did not need to see through their eyes with my imagination
 a true and real, real life. "Yes, sometimes we want and crave
 things that we do not have or could never have..."

I have spent many years here, in the same state, having experienced
everything and yet nothing. You cannot ask too much in a universe
of lies. Who's lying? Is it me? Am I selfish? In the middle of a sigh
 that escapes from my mouth shut, I feel the crackling of a door. 
Finally, I see a shadow in the deep darkness of the room, it gets 
close and reaches me despite my fear. As if I could get somewhere alone. Ja!

The giant shadow gently picks me up and deposited me in a  
decorated bag, once again. Then, it carefully guides me by the 
narrow hallways of the house to the door. There, outside was an 
expecting child with her big eyes making a radiant smile. 

As estimated, now and again I'm welcomed to another new life, 
the experiences of others from with I, more than anyone else,
am a participant not a player. In the end, being only a senseless
 toy, a doll with a red vest and poor quality pants, with false skin
and unable to gesture a word, being an invisible and nonexistent
passenger is up to each person who I visit, I now become. 



Practicando "el difícil" hace mucho tiempo atrás. Me dices si entendiste algo. 



Elaine. 









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Imposible cerrar los ojos, temerle a las ventanas.


Encerremos y abofeteemos a la oscuridad, tan segura en nuestras pupilas; mastiquémosla hasta robarle más horas. Huir del calor ya no se vale. Vayamos a recostarnos en el lomo de una música lejana, cuya voz invisible salpica olor a lluvia y a precipicios de otro mundo. Cabalguemos cientos de corrientes frías y zarpemos al mejor muelle de sueños.


Abultemos las nubes sobre nuestra espalda. Hagamos acrobacias para quedarnos juntos -a pesar de las vicisitudes del tiempo. Hagamos un conjuro que hipnotice a las estrellas y pacte nuestra unión en una caricia de pulgares. El viento es un gigante, mas yo le hice tropezar con un arco iris y del golpe se desintegró en suspiros infinitos. Suspiros que te pertenecen desde que te conocí.


Algunos de ellos hablan en nuestras voces y otros, caen en silencio mientras coartan distancias al imaginarse en un solo beso. Riza mis piernas con enrredaderas para usarlas de resortes. Una vez llegue al cielo me desprendo de un salto, y sin ave que me rescate dibujo nubes. Nubes para salvar este corazón por si cae y vuelve a romperse en suspiros infinitos. Suspiros que me pertenecen desde que nací.


Sacudamos las ideas de nuestras cabezas; sembrémoslas, en caso de no estar listos para desenfrenarnos y volar. Con el sudor-tinte de mi cuerpo tatúo tu rostro de horizontes. Horizontes que se transforman en hilos de violines para el-aire. Por si nos quedamos aquí, abajo. Desde arriba se voltearán siluetas ciegas de futuros y nosotros, entre todas las personas, seremos los únicos en escuchar sonar el viento al pensarnos. Y en esa música lejana, detrás de las paredes de la noche, volvernos a encontrar.







Elaine Tornés Blanco (2012)
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No corras

Corre sobre ruedas,
anda bajo el cielo,
corre sobre cristales rotos 
anda bajo el sol,
ve sobre mis huellas
vive bajo mi esperanza.
Corre sobre fuego
bajo desamores
y con tu armadura,
pero ven a mí.






























elaine
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Lluvia artificial

Mis pupilas se dilatan
como la casa, digerida por la noche.
Esta cabeza es un nido de ideas
que no aprenden a volar.

Aquél reloj de arena
que jamás toca la mar
le quita minutos a este corazón,
que se ancla
cada vez que te vas.

Mi cuello se estira como
cascada de voces en la ducha,
cuando veo mi cabello mojado
empapando mis ojos,
(nublando mi vista,
abriendo mi boca,
ahogando mis oídos)
como pastizal de florecillas,
por el que corren momentos silvestres
que nacen al pensar en ti.

Antes de evaporarse los sueños
con el pasar del tiempo,
esta piel efervescente
arroja por los poros
-y en forma de agua,
más de mil razones
pa' vivir...

...y para esperarte.




elairedelaine.

















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Molino [wind-me-l]



Veo al sol como un molino de fuego,
calor y viento. Tú, yo y -nosotros- 
somos flores que giran 
según el mundo da vueltas.


Las grandes aspas del molino
incrustadas en mi espalda
pueden hacer que vuele.
Mas me duele, me duele
marearme de tantos miedos. 


Un brochazo salpica alas
y se transforma en ave.
También yo de súbdito,
cierro mi espalda al viento
y me quedo aquí,
como flor de piernas firmes,
girando al son-girasol 
de la Tierra. 


Liberar los sueños,
tenderlos bajo el sol
para inspirar y regar las flores,
para que corran con vida los ríos
y las estrellas no se duerman
sin antes bostezar.
Para que encuentre el sol
alguna razón para alumbrar.


¿qué sería de la Tierra 
sin sueños?


¿qué sería de mí 
sin el molino de amor,
fe y lucha? Tú, yo y -nosotros-
somos ilusiones que giran
según el mundo da vueltas. 








elairedelaine. 
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Yo-olvidar-querer...




Vivir dentro de un caracol
se escucharía 
como trompeta sonando el vaivén de la marea
sobre la arena.
Un pestañar puede crujir
de tanto tiempo sin mirar-nos.

Noches despiertas para tatuar
en los huesos algún porvenir
-sin esperar-nos
Y si el llanto se transforma en canto,
y si mis rizos descifran esta historia 
escrita en espiral,
pueden ser las flores
realmente eternas en el cementerio
de flácidos tiempos sin música?

La guitarra trae 
un estruendo al corazón
y la trompeta teme olvidarse 
olvidarse de ser trompeta.
Olvidarse de vivir,
y yo,
yo-olvidar-querer-vivir
dentro de un caracol,
solo me quedaría abarrotar mis pasos en la calle,
boca de adoquines rotos y llena de gente
sin sonrisas,
sabiendo que hasta
los aplausos son
chapuzones sedientos
de cuerpos sin voces. 

Mas quiero de la cortina 
una alfombra voladora
y culminar estas inquietudes
acariciando tu frente. 







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Pensamientos descarrilados

                                                                                                                                                                                                       


Una canción de cuna por si te enojas.
Caracoles de cristales que te despierten por las mañanas.
Un carnaval de hormigas, digo -cosquillas. 

Girasoles miniatura para que nunca me des la espalda. 
Mi ombligo como el botón de un cojín.
Ventanas como excusas para respirar bajo techo. 

Un cuello olor a pan recién hecho
y un baño en las manos de Atlas. 

Pero sobre todo quiero la sequía
de tu piel
que se adentra poco a poco en mis ojos,
lanzándome a un mar amplio de poros, 
sentidos
y un corazón que viene y va,
naufragando en cada latido.








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La muerte es el olvido.

 Marcos Caballero
photography

Clavé mis dientes en tu espalda
y de ahí nacieron alas.
En una fusión equivocada
hallé la fórmula para vivir
en tu mirada.


Te beso ahora,
y resucitan de un suspiro
los globos desinflados
del ayer.


Mis caderas saben
a cualquier inyección
de caos, y por eso,
tu recuerdo
se mece tanto


como aquél cuadro
milenario en la pared
-de vez en vez-
por mi cabeza.


Mi garganta guarda sinfonías
de gorrión y al levantar
mis brazos,
re-creo un nido de confusión
en un suelo de orquídeas.
Se me olvida volar
-hasta con los ojos cerrados-.


Pero las luces de mi esperanza
guían mis pasos
a la cuna de tus brazos,
como las luces del cementerio
-que nunca cesan ante la oscuridad
o la muerte-.


La brisa al son del mar
abraza la tumba de héroes
perdidos -que como tú y como yo
deambulan en la memoria
de alguna historia.
Gimiendo por un día más
para amarse de verdad.


Cuántos besos han de pasar
por estas murallas
-de tiempos, distancias y personas-
antes de encontrarnos.


Olvídalo.
Me comí de un bostezo
el minuto que te pensaba.
Fueron las dos de otra madrugada
y volví a ser yo. Volví a desplegar
-con ojos abiertos- mi suela del piso.


Hasta tuve hipo y aproveché
para ladrar todo lo que no quise
decirte nunca. Pero caí
desfallecida de oxígeno
y de fuerzas.


Pensé en fusilarte luego,
como el sol
a las gotas de lluvia.
Las constelaciones
se forman del sudor que salpica
de cuerpos y vientos de verano,
sinceros y eternos, ni como tú
ni como yo.


Aún así, puedo recoger tu sed
con mis manos en forma de lluvia.
Si le apuntas al lunar en mi cuello
-pero con un beso-,
podemos hacer las paces
para retomar nuevamente -la vida-
con guerras de pasiones,
y orgullosa ternura de latidos
desmenuzándose ahora mis entrañas.


No envejece el miedo de perderte
si el mundo parpadea, si se marea.
-si cae al abismo- cada vez que me pregunto
¿dónde te encontraré?


Soy un muelle enmohecido por tu amor
agitando mis orillas durante tantas vidas.


Triturar las alas,
despedazar las carnes
-a besos crudos-
y amortiguar el último intento
de huir.


Y si somos fuegos artificiales
vistos desde el cielo, muéstrame
cómo quema el hambre de tus labios
creando oleadas con tu lengua
en mi boca. Aquí, de donde no
podemos partir. Pero


sostén-
la libertad de mi espalda.
Arrójame y sálvame
en la orilla del precipicio.
Enséñame que hay vida
luego de ser la muerte
el olvido tuyo
y mío.










Elairedelaine.





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