Los perros ladran




Los miedos se abren como pupilas dilatadas. Me mareo al ritmo de un torbellino y bebo los últimos ruidos de la pesadilla. No pasa nada, sólo describo una sensación a medianoche, cuando los perros ladran y yo no encuentro cómo atacar.
La muerte es un largo letargo de sueños que se destilan, sin sabor en los labios, sin calor sobre el pecho, sin mano en el lecho de aquel, por quien mueres viviendo. Mas puede también ser la acrobacia sobre la cuerda floja, con un soplido envenenado tarareando al oído.  
Más que un entierro, es la voz fría que congela corazones y hace crujir hasta el último latido, asegurando la llegada de la muerte, engendrando aún el legado de la vida. En esta noche transpiro soledades y sangro sueños. Puedo tragar la serpiente en mi garganta y digerir el peligro de temerle a los perros cuando ladran o peor:        a ti... 










..cuando callas. 






Elairedelaine.

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