Imposible cerrar los ojos, temerle a las ventanas.


Encerremos y abofeteemos a la oscuridad, tan segura en nuestras pupilas; mastiquémosla hasta robarle más horas. Huir del calor ya no se vale. Vayamos a recostarnos en el lomo de una música lejana, cuya voz invisible salpica olor a lluvia y a precipicios de otro mundo. Cabalguemos cientos de corrientes frías y zarpemos al mejor muelle de sueños.


Abultemos las nubes sobre nuestra espalda. Hagamos acrobacias para quedarnos juntos -a pesar de las vicisitudes del tiempo. Hagamos un conjuro que hipnotice a las estrellas y pacte nuestra unión en una caricia de pulgares. El viento es un gigante, mas yo le hice tropezar con un arco iris y del golpe se desintegró en suspiros infinitos. Suspiros que te pertenecen desde que te conocí.


Algunos de ellos hablan en nuestras voces y otros, caen en silencio mientras coartan distancias al imaginarse en un solo beso. Riza mis piernas con enrredaderas para usarlas de resortes. Una vez llegue al cielo me desprendo de un salto, y sin ave que me rescate dibujo nubes. Nubes para salvar este corazón por si cae y vuelve a romperse en suspiros infinitos. Suspiros que me pertenecen desde que nací.


Sacudamos las ideas de nuestras cabezas; sembrémoslas, en caso de no estar listos para desenfrenarnos y volar. Con el sudor-tinte de mi cuerpo tatúo tu rostro de horizontes. Horizontes que se transforman en hilos de violines para el-aire. Por si nos quedamos aquí, abajo. Desde arriba se voltearán siluetas ciegas de futuros y nosotros, entre todas las personas, seremos los únicos en escuchar sonar el viento al pensarnos. Y en esa música lejana, detrás de las paredes de la noche, volvernos a encontrar.







Elaine Tornés Blanco (2012)
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No corras

Corre sobre ruedas,
anda bajo el cielo,
corre sobre cristales rotos 
anda bajo el sol,
ve sobre mis huellas
vive bajo mi esperanza.
Corre sobre fuego
bajo desamores
y con tu armadura,
pero ven a mí.






























elaine
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Lluvia artificial

Mis pupilas se dilatan
como la casa, digerida por la noche.
Esta cabeza es un nido de ideas
que no aprenden a volar.

Aquél reloj de arena
que jamás toca la mar
le quita minutos a este corazón,
que se ancla
cada vez que te vas.

Mi cuello se estira como
cascada de voces en la ducha,
cuando veo mi cabello mojado
empapando mis ojos,
(nublando mi vista,
abriendo mi boca,
ahogando mis oídos)
como pastizal de florecillas,
por el que corren momentos silvestres
que nacen al pensar en ti.

Antes de evaporarse los sueños
con el pasar del tiempo,
esta piel efervescente
arroja por los poros
-y en forma de agua,
más de mil razones
pa' vivir...

...y para esperarte.




elairedelaine.

















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Molino [wind-me-l]



Veo al sol como un molino de fuego,
calor y viento. Tú, yo y -nosotros- 
somos flores que giran 
según el mundo da vueltas.


Las grandes aspas del molino
incrustadas en mi espalda
pueden hacer que vuele.
Mas me duele, me duele
marearme de tantos miedos. 


Un brochazo salpica alas
y se transforma en ave.
También yo de súbdito,
cierro mi espalda al viento
y me quedo aquí,
como flor de piernas firmes,
girando al son-girasol 
de la Tierra. 


Liberar los sueños,
tenderlos bajo el sol
para inspirar y regar las flores,
para que corran con vida los ríos
y las estrellas no se duerman
sin antes bostezar.
Para que encuentre el sol
alguna razón para alumbrar.


¿qué sería de la Tierra 
sin sueños?


¿qué sería de mí 
sin el molino de amor,
fe y lucha? Tú, yo y -nosotros-
somos ilusiones que giran
según el mundo da vueltas. 








elairedelaine. 
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Yo-olvidar-querer...




Vivir dentro de un caracol
se escucharía 
como trompeta sonando el vaivén de la marea
sobre la arena.
Un pestañar puede crujir
de tanto tiempo sin mirar-nos.

Noches despiertas para tatuar
en los huesos algún porvenir
-sin esperar-nos
Y si el llanto se transforma en canto,
y si mis rizos descifran esta historia 
escrita en espiral,
pueden ser las flores
realmente eternas en el cementerio
de flácidos tiempos sin música?

La guitarra trae 
un estruendo al corazón
y la trompeta teme olvidarse 
olvidarse de ser trompeta.
Olvidarse de vivir,
y yo,
yo-olvidar-querer-vivir
dentro de un caracol,
solo me quedaría abarrotar mis pasos en la calle,
boca de adoquines rotos y llena de gente
sin sonrisas,
sabiendo que hasta
los aplausos son
chapuzones sedientos
de cuerpos sin voces. 

Mas quiero de la cortina 
una alfombra voladora
y culminar estas inquietudes
acariciando tu frente. 







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Pensamientos descarrilados

                                                                                                                                                                                                       


Una canción de cuna por si te enojas.
Caracoles de cristales que te despierten por las mañanas.
Un carnaval de hormigas, digo -cosquillas. 

Girasoles miniatura para que nunca me des la espalda. 
Mi ombligo como el botón de un cojín.
Ventanas como excusas para respirar bajo techo. 

Un cuello olor a pan recién hecho
y un baño en las manos de Atlas. 

Pero sobre todo quiero la sequía
de tu piel
que se adentra poco a poco en mis ojos,
lanzándome a un mar amplio de poros, 
sentidos
y un corazón que viene y va,
naufragando en cada latido.








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La muerte es el olvido.

 Marcos Caballero
photography

Clavé mis dientes en tu espalda
y de ahí nacieron alas.
En una fusión equivocada
hallé la fórmula para vivir
en tu mirada.


Te beso ahora,
y resucitan de un suspiro
los globos desinflados
del ayer.


Mis caderas saben
a cualquier inyección
de caos, y por eso,
tu recuerdo
se mece tanto


como aquél cuadro
milenario en la pared
-de vez en vez-
por mi cabeza.


Mi garganta guarda sinfonías
de gorrión y al levantar
mis brazos,
re-creo un nido de confusión
en un suelo de orquídeas.
Se me olvida volar
-hasta con los ojos cerrados-.


Pero las luces de mi esperanza
guían mis pasos
a la cuna de tus brazos,
como las luces del cementerio
-que nunca cesan ante la oscuridad
o la muerte-.


La brisa al son del mar
abraza la tumba de héroes
perdidos -que como tú y como yo
deambulan en la memoria
de alguna historia.
Gimiendo por un día más
para amarse de verdad.


Cuántos besos han de pasar
por estas murallas
-de tiempos, distancias y personas-
antes de encontrarnos.


Olvídalo.
Me comí de un bostezo
el minuto que te pensaba.
Fueron las dos de otra madrugada
y volví a ser yo. Volví a desplegar
-con ojos abiertos- mi suela del piso.


Hasta tuve hipo y aproveché
para ladrar todo lo que no quise
decirte nunca. Pero caí
desfallecida de oxígeno
y de fuerzas.


Pensé en fusilarte luego,
como el sol
a las gotas de lluvia.
Las constelaciones
se forman del sudor que salpica
de cuerpos y vientos de verano,
sinceros y eternos, ni como tú
ni como yo.


Aún así, puedo recoger tu sed
con mis manos en forma de lluvia.
Si le apuntas al lunar en mi cuello
-pero con un beso-,
podemos hacer las paces
para retomar nuevamente -la vida-
con guerras de pasiones,
y orgullosa ternura de latidos
desmenuzándose ahora mis entrañas.


No envejece el miedo de perderte
si el mundo parpadea, si se marea.
-si cae al abismo- cada vez que me pregunto
¿dónde te encontraré?


Soy un muelle enmohecido por tu amor
agitando mis orillas durante tantas vidas.


Triturar las alas,
despedazar las carnes
-a besos crudos-
y amortiguar el último intento
de huir.


Y si somos fuegos artificiales
vistos desde el cielo, muéstrame
cómo quema el hambre de tus labios
creando oleadas con tu lengua
en mi boca. Aquí, de donde no
podemos partir. Pero


sostén-
la libertad de mi espalda.
Arrójame y sálvame
en la orilla del precipicio.
Enséñame que hay vida
luego de ser la muerte
el olvido tuyo
y mío.










Elairedelaine.





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