Envejece, pero.



Duérmete al revés de la costumbre,
vence los ruidos inventados de tu cabeza
y no creas en otra música que no sea la de tus convicciones.
Rodéate de luz y de esperanza pero, 
si acaso se bate ese impulso febril de tus jóvenes años,
piensa en envejecer, 
-a pesar de todo y de todos-,
con sueños de Navidad,
con olor a juego y a carcajadas de infante,
con relatos de hadas y aventuras
de Peter Pan. 




Elaine. 

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com