Cascada Gozalandia: la escapada perfecta que espera por ti



Respira. Cierra los ojos. Atrévete a caer de brazos abiertos al agua. Permítete fluir en la Cascada Gozalandia, que ubica en el pueblo del Pepino. Si quieres sacudirte de la monotonía y sonreírle alegremente al verano, debes experimentar la cascada Gozalandia, que no es en vano que lleva ese nombre.

La cascada Gozalandia es una de las sorpresas que aflora por las venas del río Guatemala. Salimos temprano desde San Juan, en dirección a San Sebastián. Con ropa cómoda, traje de baño, zapatos cerrados y agua, pues no teníamos tiempo que perder. Tomamos la autopista, pero cuando el hambre apretó nos detuvimos en la cafetería “El buen café” (entre Arecibo y Hatillo). Allí disfrutamos de un suculento desayuno criollo que, sin duda recargaría la energía que necesitaríamos más adelante. Pasamos por Camuy, conectándonos así con la carretera #119 hacia el sur.

Bajamos los cristales y la primera bocanada de aire fresco nos robó el aliento. En el carro, los colores intactos de alrededor formaban una fiesta de aromas y paisajes. El viento nos despeinaba y sacudía de pronto todos los papeles fuera de su lugar. Éramos cómplices de la brillante luz del día, que caía suave y caliente sobre nuestra piel. Los árboles conspiran entre sí para formar hermosos túneles verdes, frescos y taladrados por rayitos de luces.
Analizamos el mapa, sin embargo, debimos bajarnos en algunas gasolineras para corrobar la dirección. Nos estacionamos y luego caminamos. Disfrutando de ese trocito de selva recorrimos los recovecos necesarios por aproximadamente 15 minutos. A causa del lodo espeso y de la tierra húmeda resbalamos varias veces, todos muertos de la risa. El camino, retante y húmedo nos acercaba cada vez más a la cascada.

Al escuchar de lejos el sonido alucinante del agua nos apresuramos más, pues no podíamos aguantar tanta emoción. Una vez ahí desafiamos las pierdas resbaladizas, tan hermosas como milenarias y seguimos andando. El sonido cada vez más fuerte de la cascada Gozalandia nos anunciaba, magistralmente, que habíamos llegado. Nos habíamos olvidado hace rato del ajetreo diario. Tan solo aquél trayecto era justamente lo que necesitábamos para despertar todos nuestros sentidos.

Diseñada como para ser descubierta, Gozalandia desnudaba todos sus encantos frente a nuestros ojos. La cascada cayendo como velo de novia sobre la piscina natural nos dejó las piernas temblorosas y el corazón palpitando. No es casualidad que éste haya sido uno de los escenarios de la película “A Perfect Gateway” o “Escapada perfecta” en el año 2009.
No perdimos ni un minuto más ante esa belleza irresistible, que nos hipnotizaba, haciéndonos pensar que estábamos en otro país. Saltamos desde unas piedras hacia las aguas refrescantes y turquesas de aquella piscina, inmaculada y separada por instantes del tiempo.

Gozando de aquél chapuzón nadamos hacia el lado derecho de la cascada, hasta encontrar una pequeña cueva submarina, perfecta para susurrar cualquier secreto mojado. Varios jóvenes, bastante atrevidos brincaban desde las alturas hacia el agua, como si cada vez que lograban salir a flote enloquecieran más de vida y de fuerzas.

El trinar de los pájaros enmudecía nuestras palabras. Los pies descalzos danzaban en la ligera corriente del agua, elevándonos a un inigualable estado de armonía. Preferimos hacer el recorrido hacia las aguas profundas lanzándonos desde unas lianas, ubicadas a la izquiera de la cascada. Los más pequeños miraban peces en la orilla, otros reposaban o conversaban tranquilamente sobre las piedras.

Salimos del charco por un rato a descansar el cuerpo, mientras, observábamos atontados y maravillados cada alucinante detalle de tan mágico lugar. Los ojos enjugados de felicidad, la mirada libre y el cuerpo sereno nos conectaba a todos -de una forma u otra- con la naturaleza. El agua refrescante y cristalina nos empapó el alma y terminamos por enamorarnos de este bendito lugar.

Continuamos explorando y seguimos un sendero paralelo al río que nos llevó a otra cascada, de menor tamaño pero igualmente espectacular. Esto es apenas el comienzo. ¿Cuál será el pueblo que visitaremos en nuestro próximo viaje de turismo interno por la Isla?



© Elaine Tornés Blanco

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com