La Cueva del Viento, una aventura inolvidable


La Cueva del Viento, una aventura inolvidable
por: Elaine Tornés Blanco

¿Te atreves a explorar y a disfrutar de la cueva más grande del Bosque de Guajataca, en Isabela, Puerto Rico? Descubre lo que tiene para ofrecerte esta cueva, escondida en el interior de nuestro maravilloso bosque húmedo subtropical.


La emoción nos levantó tempranito. Decidimos aprovechar la luz del día y visitar la Cueva del Viento en el Bosque Guajataca (Isabela). Con ropa cómoda, empacamos para nuestra aventura lo siguiente: linternas, agua, meriendas, cámara fotográfica y bolsas de basura para regresar con los desperdicios. El Bosque Estatal de Guajataca se ubica en la región noroeste de Puerto Rico en el Municipio de Isabela. Este bosque, clasificado como bosque húmedo subtropical, comprende unas 2,357 cuerdas en elevaciones que fluctúan de 500 a 1,100 pies sobre el nivel del mar.

Por la autopista es fácil de llegar. El sol despierta todos nuestros sentidos. Cantando a viva voz las canciones de la radio viajamos por la carretera #2 desde San Juan hacia Isabela. Tomamos la carretera #446 que nos llevaría directo a la entrada del bosque hasta encontrar la oficina y estación del guardabosque. Allí conseguiríamos el mapa del Bosque de Guajataca. Una vez llegamos al Centro de Información, nos estacionamos y listos para la acción nos bajamos, comenzando así nuestra emocionante caminata con las mochilas a cuestas. Según el Oficial de Manejo el bosque tiene áreas recreativas y de acampar, gazebos y torres de observación. Respiramos el aire puro, que emana de cada árbol vivo al mover sus hojas. La brisa fresca nos sobrecoge y nos invita a recorrer este bosque que, cuenta con el mejor sistema de veredas de todos los bosques estatales.

El Bosque de Guajataca, al encontrarse en la zona cársica del noreste de Puerto Rico, se destaca por los mogotes, las cuevas, los sumideros y las vistas de paisajes espectaculares, capaces de robarle el aliento a cualquiera. Entre mariposas, risas y buena compañía, estando en contacto con la naturaleza, cada momento de esa caminata se torna inolvidable. El bosque tiene gran biodiversidad. Mientras pisamos la tierra húmeda y fértil escuchamos los diferentes sonidos de aves tales como: san Pedrito, carpintero, reinita mariposera y múcaro común. Algunos árboles, como el úcar, María y tintillo son de las especies más comunes. 

Con el mapa en mano seguimos la vereda #1 en la ruta de ida desde la oficina del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales - DRNA, hasta la Cueva del Viento. De esta manera llegaríamos de forma casi directa caminando por aproximadamente 50 minutos. Las veredas están debidamente rotuladas y envueltos entre tanto verdor fuimos olvidando muy pronto el bullicio de la ciudad.

Esta ruta, amigable y placentera se vuelve cada vez más emocionante al acercarnos a la cueva. Vimos a unas personas haciendo “geocaching”, actividad deportiva al aire libre. Se trata de un juego reciente de aventura para los usuarios de GPS, cuyo objetivo es mediante coordenadas geográficas introducidas en nuestro GPS localizar una serie de tesoros, regalos, o más bien dicho "cache", que las personas voluntariamente esconden para que otros aventureros las busquen y así, compartir visitando lugares nuevos.

Antes de llegar a la Cueva del Viento encontramos varios banquitos para descansar. Ya habíamos caminado bastante, sin embargo, en vez de sentarnos preferimos subir a una de las torres de observación en busca de una recompensa única e inolvidable: la vista. Ahí arriba las palabras sobran, y el horizonte queda como testigo de la infinita belleza que tiene Puerto Rico y que a menudo, olvidamos o pasamos por desapercibida.

Una vez en el centro del bosque encontramos un letrero dirigiéndonos hacia la Cueva del Viento. Justo antes de adentrarnos en la cueva existe un área de descanso semejante a un balcón o plataforma de madera. Al bajar con cuidado los escalones, de contrahuella profunda, la humedad y la oscuridad comienzan a apoderarse de nuestros cuerpos. Nos empapa el profundo silencio de la cueva, mas éste no resiste el eco de nuestro festejo y asombro.

Las raíces de los árboles llegan hasta las profundidades de la Cueva del Viento, recalcando una vez más que la mejor y más ingeniosa arquitectura resulta ser de la madre naturaleza. El aleteo rápido y escurridizo de algunos murciélagos comunes, en la impresionante y enorme bóveda de la cueva, desafía nuestras mentes. Observamos plantas albinas (sin color) en el suelo mojado, y en las paredes un guabá, un tipo de araña que camina mayormente de lado y que, a pesar de su temible apariencia no es venenosa ni tiene una fuerte picada. 

Llevamos buenas y ligeras linternas, amarradas en la cabeza, para gozar de buena iluminación y no perdernos de ningún detalle de las maravillosas formaciones geológicas de la cueva. Entre estas encontramos las estalactitas (concentración larga y puntiaguda que cuelga del techo) y las estalagmitas (nacen en el suelo con punta hacia arriba). Toda estalactita comienza a crearse con una simple gota de agua mineralizada. La sucesión de cada gota que se forma y cae deposita una pequeña capa de calcita, el mineral de carbonato de calcio más estable que existe. Cada centímetro de estas estalactitas y estalagmitas tarda 1,300 años en formarse, por lo que es sumamente importante ser cuidadosos y no dañar este asombroso milagro de la tierra.

Las cuevas tienen una entrada y una salida, a diferencia de las cavernas que tienen una entrada y una salida diferente.  La Cueva del Viento es sumamente larga. Hasta el momento es la cueva más grande de Guajataca, sin embargo, es relativamente fácil de explorar y de disfrutar a cabalidad por su indiscutible belleza. Luego de explorar las maravillosas entrañas de la cueva, subir a la superficie y adaptar nuevamente la vista a la claridad nos deja definitivamente con mucha más curiosidad por todo aquello, aún desconocido.

Es importante disfrutar de nuestros tesoros, pero también debemos responsabilizarnos de cualquier desperdicio. Para recuerdos basta la memoria, una foto o cualquier tienda de “souvenirs”, no debemos destruir o hurtarle belleza a nuestros recursos naturales. Protejamos lo nuestro y dejémosle a otros la misma oportunidad que tenemos ahora, de disfrutar de lo lindo y bueno que nos ofrece Puerto Rico.  

Para visitar el Bosque de Guajataca en Isabela:
Grupos educativos, ecoturísticos y de investigación deben coordinar con la Oficina de Usos y Permisos, de lunes a viernes, entre 7:30 AM a 4:00 PM, al teléfono: (787) 999-2200, Exts. 5156.

Direcciones: Isabela, P.R. Carr. 446, Sector Galateo Alto.  Ver en Google Maps: 18.41162,-66.9679




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