¡Vámonos pa' La Marquesa!

Anímate a disfrutar del Parque Forestal La Marquesa, un lugar muy especial en Guaynabo, Puerto Rico. ¿Quién iba a imaginar que en un solo lugar encontraríamos tantas maravillas a la vez? Si te gustaría subirte a un teleférico, deslizarte por los ‘zip lines’, disfrutar de un aviario y un mariposario: este parque es para ti. -> http://www.vocero.com/vamonos-pa-la-marquesa/



Subimos la aventura a nuestras espaldas y bajo el cielo azul celeste toda la familia se montó en sus respectivos carros. Llenos de cuentos y anécdotas, con ese calorcito y gusto especial de estar en familia nos fuimos rumbo a La Marquesa.

Si buscas disfrutar con los tuyos en contacto directo con la naturaleza, este es el lugar perfecto para recrearse pasivamente, mientras aprendes sobre las reservas ecológicas, la flora y la fauna. El parque ecológico La Marquesa, dentro de un bosque de 600 cuerdas de terreno, se encuentra en el Municipio de Guaynabo. Ofrece hermosos paseos y veredas a través del bosque húmedo, y cuenta con un buen sistema de transportación que mediante ‘trolleys’ recorre todo el parque.

Este rinconcito de verdor y frescura no es un parque cualquiera. Es un mundo que penetrará en tus ojos para quedarse por siempre en tu memoria. Te hará sonreír, hasta dejarte felizmente colgado de un suspiro.
Llegamos en un ‘trolley’ en forma de tren a la entrada del parque, en donde encontramos un centro de información, baños limpios y modernos, máquinas de dulces y una majestuosa fuente en el centro. Preferimos caminar en vez de tomar el ‘trolley’ gratuito, lo cual nos permitió gozar de los dinosaurios mecánicos que encontraríamos más adelante, instalados en algunos caminos.

En el recorrido caminamos por veredas con glorietas, desde donde divisábamos a lo lejos pájaros como el Guaraguao, Reinitas Mariposeras, el Zorzal de Patas Coloradas y muchas otras especies más. Vimos una cascada artificial y varios merenderos cómodos para idear cualquier picnic. Alrededor de una torre de observación, a 70 pies de altura, encontramos lugares para actividades o cumpleaños, con vista a las montañas y al área metropolitana.

Nos trasladamos en el teleférico y a 1,300 pies de altura teníamos un tumulto de cosquillas en la barriga. Ascendíamos y durante el trayecto de aproximadamente 10 minutos, la adrenalina hizo juego con el asombro, permitiéndonos apreciar el increíble panorama. Hay un total de 18 cabinas, cada una de ellas con capacidad para seis personas y con acceso para personas en sillas de ruedas también. Los amplios ventanales dejan entrar la brisa fresca y en cada segundo sobre la tierra nos enamorábamos más de aquél paisaje.
Inmediatamente llegamos a las instalaciones donde se ubica el aviario y el mariposario. Allí encontramos una cafetería, baños, una tienda de regalos y espacios para exposiciones o reuniones. Centenas de aves coloridas de Centro y Suramérica nos dieron la bienvenida en su lenguaje peculiar.

Nos encontramos con guacamayos, cacatúas, cotorras amazonas, también algunos pavos reales, tucanes y faisanes. Estos ejemplares con sus colores a cuestas danzaban por el aire o reposaban en ramas al alcance de nuestra vista. Por la diapositiva impartida en una sala antes de entrar al aviario, supimos que Puerto Rico tiene una (1) de las 25 parejas que existen en el mundo entero de la especie de cacatúa enlutada (Probosciger aterrimus), de color oscuro y mejillas rojas. También nos explicaron el proceso de reproducción de las mariposas, que una vez hayan completado las fases de desarrollo se trasladan al mariposario.

El mariposario tiene 1,500 mariposas y simula un paraíso en miniatura. Pudimos contemplar las frágiles y maravillosas mariposas, en su mayoría monarcas, revolotear mágicamente por el lugar. Luego pasamos al aviario, tan exquisito en su tamaño y arquitectura que resultó idóneo para retratarse libre y bastante cerca de las aves.

Satisfechos de haber salido en busca de este fantástico y relajante lugar utilizamos el ‘trolley’ de regreso. Las excursiones guiadas a este lugar que, mantiene y conserva la flora y fauna del área, junto a las excelentes facilidades hacen de La Marquesa un destino ideal para tomarse el día entero compartiendo en familia. El atractivo diseño de sus instalaciones, la tecnología aplicada y las áreas de exhibiciones fascinan tanto a profesores como a estudiantes, quienes lo utilizan como centro educativo, ya que aporta en áreas de la biología, el manejo de recursos naturales, la ingeniería y la gerencia de la conservación ambiental.

La entrada tiene un costo de $6 por adulto y $3 por niños (menores de 12 años). Su horario es de martes a domingo de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. La Marquesa se encuentra al final del expreso municipal 834 en Guaynabo. Puede hacer reservaciones para actividades o adquirir más información llamando al 787.272.4530 o al 787.908.1478. ¡Buen viaje!



Elaine Tornés

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