Entre el suelo y la brisa camino yo

El piso está rojizo, cansado 
de tantas pisadas hambrientas y estrelladas sobre él.

Que nadie lo nota morir, 
que cada cual mira su rumbo y a él lo dejan amedrentado, y sin poderse levantar. 

Que la vida es cruel y desdichados 
aquellos que no alcanzan sus estrellas. 

-Un piso hablando de estrellas-, dijo la brisa.

 Las raíces, sus únicas amigas lo levantan, ladrillo a ladrillo. 

Nada sube el ánimo del piso. Todos lo necesitan; 
y él a ninguno. 

Que nadie lo nota morir, que cada cual mira su propio rumbo. 

-Y él solo, pensando en las estrellas que veo y no poseo, que de caer, tan sólo le pertenecerían a él-, dijo ella. 





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