Sabores de la mañana

El té de jengibre me quema la lengua
y una idea brusca

se desploma en el teclado...

                 la rescato,
la mezclo                   con el aire
le doy un besito y
me la vuelvo a callar.

En estos días es difícil escribir.

Pero no importa que la musa
esté algo mustia,
                           tengo sonrisas
para abrir como sombrillas
mi camino en la tempestad.



***


Al diablo con la tempestá,
no hay tiempo que desperdiciar.
Me regalaron una guayaba,

y
mientras
tenga
mi lengua

ardiendo
sabor-jengibre

y

           este corazón come-guayabas,

todo se puede
volver a ganar.






















Elaine.

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